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¿A mano o a máquina?

Por Prof. Doctor Agustín Muñoz Sanz / Sillón 4 de la Academia. Disciplinas Médicas (Patología Infecciosa).

El café

Cuando se pide un descafeinado en la cafetería, la pregunta consiguiente del camarero es: ¿De máquina o de sobre? Aunque apropiada, es una falsa contraposición pues no implica que quien lo solicita no pueda tomar el café con cafeína o, si lo prefiere descafeinado, a veces en sobre y otras de máquina, según las apetencias del momento y las circunstancias

El alcohol

Si un encuestador nos preguntara sobre la conveniencia de regular el consumo de alcohol en los jóvenes y niños, muy probablemente todos los encuestados responderíamos positivamente, es decir, regulación-prohibición. Esta respuesta sería acertada incluso aunque ignoráramos que el 40% de los menores de edad hacen botellón, pero sabiendo que consumir alcohol no es saludable. Algo similar ocurriría respecto a una encuesta sobre el consumo de tabaco por los menores. Pero ¿qué pensamos de los móviles, tabletas y demás artilugios o dispositivos digitales que permiten navegar a la tropa por el complejo y peligroso mundo de Internet?

Los dispositivos digitales

La OMS, la UNESCO y UNICEF entienden que éste también es un problema de salud pública. Sin diferencia de sexos o géneros, razas, clases sociales, religiones o países. Hay gobiernos, como el de Australia, que han prohibido su uso en las aulas y amenazan con multas de hasta 30 millones de euros a las multinacionales del sector no respetuosas con la normativa. Por otra parte, son muchos los profesionales de distintas ramas de la salud (psicología, pediatría, educación) defensores de medidas drásticas frente al “enemigo” digital. Las razones son, entre otras, el ciberacoso, el consumo muy precoz —¡menos de 10 años! —de pornografía, imágenes y vídeos de extrema violencia y la influencia negativa que el uso abusivo de los artilugios tiene sobre el aprendizaje infantil y juvenil. 

Los datos

Un estudio español de UNICEF, de 2021, demostró peores niveles de bienestar emocional, de satisfacción con la vida y de integración social en los jóvenes que abusan de la tecnología digital, amén de que las tasas de depresión e ideación suicida se multiplican por tres o por cuatro. Es un problema serio pues hay aproximadamente dos millones de niños y niñas menores de 11 años que usan el móvil las 24 horas de los siete días de la semana, además de dormir con el artilugio en la mesilla de noche, como informa el psicólogo de la Universidad de Santiago de Compostela Antonio Rial, un experto en el tema en una entrevista en El Español (si desea saber más del asunto, se recomienda acudir a la entrevista original).

El cerebro en llamas

Parece clara la existencia del problema y de sus numerosas derivadas psicológicas, tecnológicas y educativas. Pero aún hay más. Nos referimos al efecto que el uso abusivo o en monopolio de esta tecnología puede tener sobre el cerebro infanto-juvenil en desarrollo y sobre determinadas e importantísimas funciones intelectuales de este. El cerebro infanto-juvenil está en un proceso continuo de plena formación y, como el del adulto, funciona mediante circuitos neuronales que conectan diferentes zonas o áreas cerebrales que solo se ensamblan de modo temporal para permitir o ejercer una tarea determinada. Por fortuna para la investigación, esta actividad se puede detectar mediante un electroencefalograma (EEG) en forma de sincronización o desincronización relacionada con los eventos. 

Algunos de estos circuitos se asocian con mecanismos de atención y los procesos cognitivos en la percepción visual y el lenguaje. Y tienen fuertes vínculos con la corteza sensoriomotora. Está demostrado que el entrenamiento de la escritura a mano mejora la precisión ortográfica, la memoria y el recuerdo, a la vez que facilita el reconocimiento y la comprensión de las letras. En este escenario, importa mucho coordinar con precisión los complejos movimientos de la mano con el lápiz o bolígrafo a la hora de dar forma a cada letra. El uso del bolígrafo desencadena procesos neurológicos que facilitan al cerebro las condiciones óptimas para el aprendizaje y la memoria. Sin embargo, cada vez se usan más los dispositivos digitales en las aulas y en los hogares. En relación con lo que se trata aquí respecto a la escritura a mano, cabe preguntarse: ¿hay diferencias entre escribir a mano y hacerlo a través de un teclado digital? ¿A mano o a máquina?

La investigación

Esto se preguntaron unos investigadores del Laboratorio de Neurociencia del Desarrollo, Departamento de Psicología, Universidad de Ciencia y Tecnología (Trondheim, Noruega). Para responderlo (Frontiers in Psychology), estudiaron 36 estudiantes, todos diestros, a los que entregaron un lápiz digital para escribir en cursiva a mano directamente en la pantalla táctil y un teclado para escribir “a máquina” las 15 palabras diferentes presentadas en 30 ensayos y siguiendo un orden aleatorio. Tras los 25 segundos permitidos para la escritura del texto, detectaron la actividad cerebral en los primeros 5 segundos con una red de sensores geodésicos (ECG de alta densidad, de 256 electrodos distribuidos uniformemente por el cuero cabelludo).       

Los investigadores hallaron una mayor conectividad cerebral para la escritura a mano que para la mecanografía. Esto sugiere la involucración de diferentes procesos cognitivos subyacentes a ambas tareas (la escritura a mano versus escribir con teclado): el aumento de la conectividad en el cerebro se observó solo al escribir a mano, pero no al presionar teclas en el teclado. 

Figura 1. Diseño de tareas, rendimiento conductual y secuencia de los análisis de conectividad. Las palabras presentadas visualmente se escribieron a mano con un bolígrafo digital, o se escribieron en un teclado mientras los participantes portaban un conjunto de sensores de 256 canales. Los registros del EEG se analizaron en términos de su conectividad funcional, lo que resultó en mediciones detalladas de la red. Crédito de la figura: Frontiers in Psychology.

La escritura a mano en un entorno de aprendizaje es de gran importancia: requiere un control motor delicado de los dedos. Además, exige prestar una mayor atención a la tarea de escribir. Por su parte, la mecanografía, aunque sea digital, implica movimientos mecánicos y repetitivos que intercambian la conciencia por la velocidad. El estudio noruego demuestra que la inclusión de los movimientos de escritura a mano como estrategia de aprendizaje estimula una mayor parte del cerebro. El resultado es la formación de una conectividad de redes neuronales más compleja. Sin embargo, los movimientos relacionados con la mecanografía no activan las redes de conectividad como hace la escritura a mano. 

De sobre y de máquina.

Parece obvio pensar que reemplazar la escritura a mano por la mecanografía en el entorno educativo es erróneo. Sobre todo, si la sustitución es absoluta, pues afecta negativamente el proceso de aprendizaje. Pero apostar por escribir a mano en los colegios y en los hogares, como tarea educativa oficial o como una forma entretenida de ocio casero, no implica aborrecer el mundo digital y sus grandes aportaciones. Ambas opciones son perfectamente compatibles. Y recomendables. Sin olvidar que los patrones de conectividad neuronal implicados en la escritura a mano y en la mecanografía son muy diferentes. 

Figura 2. Resultados de conectividad de escribir frente a teclear: ilustración adicional de los patrones de conectividad. Revela una concentración de 16 conexiones significativas para la escritura a mano en comparación con la escritura a máquina. Las líneas de conexión en rojo indican conectividad en el rango theta, mientras que las líneas en azul indican conectividad en el rango alfa. Los niveles de significación estadística en la intensidad de la conectividad para la escritura a mano, pero no para la escritura a máquina, se indican además mediante líneas de conexión sólidas (<0,0001), discontinuas (<0,005) y punteadas (<0,05). Siglas: CR-PM (línea media central derecha-parietal, dos paneles superiores a la izquierda) y CL-PM (línea media parietal central izquierda, dos paneles centrales a la izquierda), así como CM-CR (línea media central-centro derecha. Crédito de la figura: Frontiers in Psychology.

La nostalgia.

Algunos veteranos que, al cabo del tiempo, derivamos a la práctica del apasionante mundo de la escritura, vivimos imbuidos de nostalgia. Aún echamos de menos, varias décadas después de la infancia y adolescencia, los dictados escolares y el famoso concurso de redacción de Coca-Cola, allá en el remoto bachillerato cuando descubrimos el hielo. 

Algunos, instalados ahora en el siglo que fue nuestro futuro y en el que nacerá irremediable nuestro pasado, también usamos lo digital. Para leer y escribir mensajes, correos, literatura y ciencia, ver vídeos y reportajes, buscar bibliografía y… mantener activos otros circuitos neuronales que van más allá del mero aprendizaje. 

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