Saltar al contenido

De la gripe aviar, los pezones de las vacas y las moscas forenses

Prof. Doctor Agustín Muñoz Sanz / Sillón 4 de la Academia. Disciplinas Médicas (Patología Infecciosa).

Nuestro interés por las infecciones expansivas, como la gripe aviar, rayando en el entusiasmo, viene de lejos. Probablemente se debe al deber profesional de conocer las epidemias y pandemias históricas como modelos de infecciones súbitas, masivas y con enorme repercusión sanitaria, social, científica, económica, mediática y política. Pero también personal: por curiosidad sobre los avatares históricos que dejaron huella en el recuerdo colectivo de la humanidad. Cicatrices en la memoria. Más allá de la gripe (en realidad, habría que hablar de las gripes, en plural, porque hay más de una), esta preocupación pretendió ser sintetizada en el discurso de ingreso a la Academia de Medicina de Extremadura expuesto el 6 de mayo de 2024 con un título que puede parecer raro: “Sobre la peste camusiana de Pedro Sabatio, otras epidemias caóticas y la pulga de Lutero”.

También se puede ver reflejado en diversas colaboraciones en la literatura científica nacional e internacional y en la prensa común: la tuberculosis (Monografía (descatalogada). Consejería de Bienestar Social. Junta de Extremadura, 1995), la sífilis, la viruela, el tifus exantemático (El tifus exantemático. Las teorías y prácticas de Luis de Toro en el contexto de la medicina del XVI. Real Academia de Extremadura de las Artes y las Letras, 2025) y, naturalmente, la gripe y covid-19 (ambas entidades también aquí y aquí) destacan como las más “atractivas” o, al menos, las que más atención han requerido. Lo que no quita haber tocado otros asuntos no menos importantes como el ébola (sendas conferencias en el Ateneo de Badajoz y en el Aula HOY, en 2014), la enfermedad de Lyme, la fiebre del Nilo (y en HOY), la fiebre Oropuche, la fiebre Crimea-Congo, el sarampión (y aquí), y alguna más.

Figura 1. Amigos de la granja. Crédito de la figura: Sidney Hayes. WikimediaCommons.

La gripe que voló de las aves a los mamíferos.

A la gripe aviar le hemos dedicado algún tiempo y espacio en un determinado contexto histórico (segundo viaje de Cristóbal Colón, 1493), aunque en forma de hipótesis y, más a menudo y reciente (en los dos últimos años: aquí, aquí y aquí), debido a la epizootia mundial (pandemia animal) de gripe aviar que ha arrasado y sigue arrasando a millones de aves (gripe aviar pura debida a la infección por la variante H5N1 del virus aviar), pero también a numerosas especies de animales terrestres y marinos de la clase Mammalia o mamíferos (gripe aviar en mamíferos). Algo de gripe aviar y los mamíferos se puede ver en La gripe aviar, mucho más allá de las aves y en el artículo Los pájaros de Hitchcock vuelan sobre las mamíferas cabezas (Cuaderno Extremeño para el Debate y la Acción, n.º 12). A partir de marzo de 2024, la gripe alcanzó a las vacas. La epizootia empezó en los Estados Unidos de América del Norte (EE.UU.). Hasta junio de 2025 ha afectado a más de 1.070 granjas de 17 estados de EE.UU., a miles de animales (mortalidad del 10%) y a 41 (trabajadores agrícolas).

Figura 2. Vaca amamantando a su ternero. Crédito de la figura: Saludterapia.

El asunto de la gripe ha interesado a numerosas personas desde hace décadas, no es menos cierto que, en los últimos años, se ha escrito mucho sobre el virus aviar infectante de los mamíferos (genómica, virulencia, variantes, clados, sublinajes), sobre la epidemiología aviar, animal y humana y sobre las vacunas preventivas. Numerosas entidades supranacionales, laboratorios de investigación, públicos y privados, de muy alto nivel, grandes bases de datos genómicos, páginas Web de entidades y de personas (investigadores, divulgadores científicos) individuales, entradas de estos en la red Twitter/X y en otras plataformas (Instagram, Facebook, Bluesky), revistas científicas y prensa general. Hasta el punto de que se puede asegurar, sin margen de error, que, si existe abundancia de algo es información. Sin embargo, no está todo dicho: siguen apareciendo noticias e informaciones que pueden sorprender incluso a los más avezados y listos de la clase.

Los pezones.

Desde el comienzo de la infección entre las vacas norteamericanas se tuvo en consideración el protagonismo de las mamas y la leche en el contagio de la infección gripal. Muchas vacas presentaban síntomas de mastitis (inflamación de las ubres) con apenas sintomatología respiratoria. Puesto que en dicho lugar de la anatomía, las mamas, se genera y circula la leche que nutre a las crías de las vacas (terneros) y también a los humanos, es fácil comprender la importancia del asunto. Porque, desde un plano teórico, la infección de las ubres podría ocurrir por diseminación sistémica del virus del mismo modo que llega al cerebro u otros lugares anatómicos, por la leche o desde la boca del lactante infectado (o una vaca adulta). Además, tiene que haber receptores siálicos (RSial) apropiados en las células de las mamas para captar al virus. Esto receptores son absolutamente necesarios: el virus de la gripe se une a ellos como paso previo, antes de entrar en la célula que será infectada (Figura 3). 

Los RSial son de dos tipos: alfa(α)-2,3 (aviar) y α-2,6 (humano). [Excurso: Si usted desea saber algo más sobre los receptores siálicos, le recomendamos que abra este enlace (El gato que está triste y griposo) de enero de 2025.]

Figura 3. Interacción entre las proteínas de membrana del virus gripal hemaglutinina (HA) y neuraminidasa (NA) con los ácidos siálicos celulares. Crédito de la figura: EcuRed (gentileza de Biotech Magazine & News).

Un elegante trabajo muy reciente (1 de julio de 2025) realizado por un grupo chino y publicado en National Science Review, ha arrojado luz sobre el asunto. Los investigadores inocularon dos cepas de virus aviar obtenidas en China (una proveniente de un ganso infectado y la segunda de un pato). Inocularon a las vacas por vía intranasal y directamente en las mamas, con 3 diferentes dosis. Posteriormente, eutanizaron a los animales infectados en tres fechas distintas para buscar la presencia de virus aviar en los tejidos. El resultado es muy interesante: los virus inoculados en las fosas nasales se detectaron en diversos tejidos relacionados anatómicamente (boca, aparato respiratorio superior), pero no en las mamas. Los inoculados en las mamas, infectaron el lugar de inoculación (por ejemplo, la ubre anterior), pero no en las ubres traseras, y en la leche. 

En cuanto a los RSial, con tinciones específicas los buscaron en los tejidos y encontraron una amplia distribución de α-2,3 (aviar, tinción MAL1 y MAL2 positiva) y de α-2,6 (humano, tinción SNA) en la boca, estructuras respiratorias y mamas, mientras que el RSial humano solo estaba en la boca y en las parótidas. Un experimento con vacas que hicieron lactancia cruzada o interlactancia (Figura 4), la cual ocurre en el 1%-50% de las explotaciones lecheras y en el 0,5%-40% de las vacas lecheras de esas explotaciones, les permitió hipotetizar sobre el contagio de las vacas con el virus aviar. 

Figura 4. Dibujo que resume perfectamente el trabajo de Chen Hualan y colaboradores publicado en la revista National Science Review: a) Las vacas se infectan por la boca (rica en RSial) a partir del agua o la comida contaminadas por las secreciones y deyecciones de las aves infectadas. b) El virus replicante en la boca de la vaca se puede transmitir a las mamas por autosucción (self-nursing) o desde otra vaca por succión cruzada (cross-nursing, robo de leche). Crédito de la imagen: Chinadaily.com.cn.

La conclusión es que el contagio parece ocurrir vía boca-pezón (Figura 4) como consecuencia de la autosucción o mediante la succión cruzada, es decir, de otra vaca (robo de leche). Sin duda, el dato tiene gran importancia a la hora de la prevención. Prevención que también se hace con vacunas (los investigadores lo hicieron), pero este es otro asunto. 

Las moscas.

Una reciente entrada en la plataforma X de Raj Rajnarayanan, un profesor e investigador experto en el virus SRAS CoV-2, de la universidad de Arkansas, ha causado cierto revuelo porque demuestra la presencia del genoma del virus aviar H5N1 que afecta a las vacas de California en las moscas domésticas (house flies). Las moscas son esos insectos dípteros (dos alas) tan molestos que nos incomodaban en los veranos de antaño y ahora lo hacen durante prácticamente los doce meses del calendario. 

Las moscas domésticas están integradas en el orden Diptera, familia Muscidae y el género Musca (con más de 150.000 especies). Con tamaña cantidad y variedad de géneros y especies, aquí solo nos interesan las moscas domésticas (Musca domestica), las de los establos (Stomoxys calcitrans) y los moscardones, moscardas o moscas azules (familia Callophiridae). Las últimas son coprófilas y necrófilas, es decir, se desenvuelven muy bien en medio de los excrementos y en los cadáveres de los animales, incluidos los humanos, de ahí su importancia en medicina forense.

Figura 5. Mosca estilo vintage inspirada en grabados científicos antíguos y renacentistas generada mediante IA. Crédito de la figura: Copilot de Microsoft.

Las moscas en general, sin entrar ahora en detalles por especies, son vehículo de transmisión de numerosas infecciones. Lo hacen mediante diversos mecanismos: 

  1. Hematofagia. Al picar y chupar sangre de un animal o humano (son hematófagas, como algunas especies de vampiros, mosquitos y garrapatas); algunas de ellas son los tábanos, las moscas tsé-tsé, las calofiridas o moscas azules y las de los establos.
  2. Regurgitación y/o deyección. En algunos casos, pueden expandir los microbios, deglutidos al comer carne corrupta o heces contaminadas, a través de la saliva o de las heces.
  3. Por contacto. Es un problema puramente mecánico: al posarse transmiten los microbios que llevan adheridos en las patas, como hacen con las esporas de las plantas (son polinizadoras, de igual modo que las abejas y algunos pájaros). Este parece ser el mecanismo difusor más común.

En el asunto que nos ocupa ahora, la gripe aviar en las aves y en los mamíferos, es fácil imaginar el escenario: vacas acumuladas en cantidad notable en un establo o granja, buena parte del tiempo encerradas mientras comen, defecan, amamantan y se las ordeña con métodos mecánicos; nubarrones de cientos de moscas saltando de vaca a vaca con aterrizajes intermedios en las paredes del establo, los abrevaderos, la paja o el pienso, el suelo y los cubos y utensilios del ordeño. Si hay gripe aviar, por el H5N1 o la variante que corresponda (HxNy), el virus aprovecha cualquier vía (aérea, digestiva, por contacto) para expandirse entre los moradores de la cabaña y su entorno. Y no se debe olvidar otros actores a veces muy necesarios: roedores, como ratas y ratones o topos, aves domésticas, pájaros volanderos, gatos, perros y humanos, además de los utensilios de ordeño (contagio dudoso). Lo que hace muy difícil que no haya contagios en un ecosistema tan complejo e ideal para la “supervivencia” (replicación y propagación) del virus.

La comunicación del profesor Rajnarayanan en la plataforma X llamó la atención de un gran aficionado a estos temas llamado Michael Coston, mantenedor del blog Avian Flu Diary. Coston trató de poner orden, y de hacer justicia, diciendo en su blog que él ya llamó la atención en 2007 sobre la implicación de las moscas en el contagio de la gripe aviar tras leer un trabajo japonés del año anterior en el que comunicaban la detección del virus aviar en una granja de Kioto (Japón), en 2004. Aislaron el H5N1 en moscas azules de la misma granja (recordamos que son de la familia Callophiridae, las moscas forenses). Los mismos autores, Katanawe et al., publicaron en 2010 otro trabajo sobre la implicación de las moscas azules (blow flies) en la transmisión mecánica de la gripe aviar. 

Un artículo posterior (2024) de Ryosuke Fujita y colaboradores amplió el número de moscas vectoras (648) de la especie Calliphora negribarbis (Figura 6, misma familia) y encontraron el virus en 14 ejemplares (2,2% de la muestra), mientras que la prevalencia de la infección aviar fue del 14,9% en la colonia de grullas infectadas. Como está dicho, estas moscas son necrófilas y coprófilas por lo que pueden adquirir el virus a partir de las heces o de la carroña de las aves infectadas y luego expandirlo por la propias heces o por la saliva, si bien parece más probable el contagio mecanicista vehiculado por las patas contaminadas.

Figura 6. Ejemplar de mosca Calliphora. Crédito de la figura: Paul Balfe, WikimediaCommons.

En virtud de lo anterior, se puede asegurar que el virus aviar H5N1 se ha detectado en las moscas azules (Calliphora spp.) en el contexto de gripe aviar en Japón (2004, 2010) y California (2024). Se sospecha que el mecanismo de transmisión probable es por vía mecánica (contacto de las patas contaminadas). En lo que se sabe hasta ahora, no hay casos demostrados de contagios humanos por esta vía. Pero no se olvide lo dicho anteriormente. Por si las moscas.

Figura 7. Moscas y vacas con un ternero lactando construida mediante IA. Crédito de la figura: Copilot de Microsoft.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *