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Antecedentes

En Extremadura, la primera noticia sobre una institución de corte académico se remonta al siglo XV, cuando el noble placentino Juan de Zúñiga y Pimentel, último Maestre de la Orden de Alcántara, reunió en torno al maestro Elio Antonio de Nebrija una auténtica academia renacentista, o corte literaria, con sede en Zalamea de la Serena, creada con el fin de elaborar la primera Gramática de la lengua española. Aunque fundada con fines lingüísticos, entre los seis eminentes eruditos que acompañaron a Nebrija ya hubo un médico, el doctor Juan de la Parra, afamado médico del Monasterio de Guadalupe, miembro del tribunal del Protomedicato y físico de la reina Isabel la Católica. Por esa época, y a lo largo de los siglos XVI y XVI, los Reales Hospitales del Monasterio de Guadalupe y su Escuela de Medicina fueron un auténtico centro del saber médico y quirúrgico, donde se formaron o trabajaron los más eminentes galenos de la época (sirvan de ejemplo representativo los doctores Luis de Toro, Francisco de Arceo y Sorapán de Rieros). Si bien esta institución no conformó una institución de rango académico, en el sentido corporativo de hoy, su existencia es una prueba irrefutable y testimonio documentado de que, hace más de cinco siglos, el gremio de los médicos extremeños manifestó claras inquietudes colectivas.

Real Monasterio de Santa Maria de Guadalupe
(Claustro)