Prof. Doctor Agustín Muñoz Sanz / Sillón 4 de la Academia. Disciplinas Médicas (Patología Infecciosa).
La fiebre producida por el virus del Nilo occidental (VNO) es una de las muchas e importantes preocupaciones epidemiológicas actuales (coronavirus, gripe aviar, dengue, zika, fiebre Oropouche, fiebres hemorrágicas, etcétera). Lo es para las autoridades sanitarias y para los expertos de diversas disciplinas, nacionales e internacionales. También nosotros: la Academia de Medicina de Extremadura (AMedEx), preocupada por todo lo que acontece con interés social, no es ajena a estas circunstancias. De hecho, organizó una conferencia sobre fiebre del Nilo (La fiebre del Nilo, el Guadalquivir y el Guadiana) hace apenas tres meses, una excelente conferencia que fue impartida por el Dr. José Miguel Cisneros Herrero, jefe del servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla. Un acreditado experto en el tema. En igual línea de interés, y por las mismas fechas (septiembre de 2024), quien firma esta colaboración que usted está leyendo ahora trató el tema en el diario HOY de Badajoz (El virus del Nilo que llegó al Guadiana) y en el blog de la AMedEx (El virus del Guadiana).
El evento.
Entre los días 3 y 6 de diciembre, se ha celebrado en Ciudad del Cabo (Sudáfrica) una reunión muy importante de la Sociedad Internacional de Enfermedades Infecciosas (ISID, por sus siglas en inglés). En dicho foro, un grupo de investigadores españoles, pertenecientes al CSIC, la estación biológica de Doñana y el Instituto de Salud Carlos III expusieron una razonable idea de por qué el VNO se está cebando en los últimos años en el suroeste de la península ibérica y en el sur de Europa.
La sartén.
La hipótesis propuesta por los investigadores españoles lleva el curioso y descriptivo nombre de teoría de la sartén (The Frying Pan Theory) defendida por Miguel Ángel Jiménez Calvero en nombre del grupo de once profesionales. Sin duda es una metáfora con indudable referencia al calor pues, sabido es, una sartén es un recipiente de cocina, generalmente de metal, de forma circular, poco honda y con un mango largo, que sirve sobre todo para freír. En el asunto que nos ocupa no llega la temperatura al nivel (170-190ºC) adecuado para freír, pero es más alta de lo normal para una determinada época del año y determinadas coordenadas geográficas.
La curiosa hipótesis de la sartén se presentó como ponencia en el congreso de la ISID. De forma simultánea, la información se publicó en piezas breves (en inglés) en la plataforma X (anteriormente Twitter). La exponemos aquí para mayor difusión general porque, en nuestra opinión, el asunto de que trata tiene interés público y pedagógico.
Los análisis.
Los investigadores estudiaron la seroprevalencia (presencia en el suero de anticuerpos contra el virus del Nilo indicativos de infección pasada o reciente) en fochas comunes (Fulica atra) y en caballos (Equus ferus caballus) del suroeste español durante el periodo 2003-2020 (Figura 1).

Figura 1. Casos de infección por el VNO en humanos y en caballos en España detectados hasta finales de septiembre de 2024. Crédito de la figura: Ministerio de Sanidad-
A la vez, también hicieron un análisis filogenético viral —es decir, el estudio molecular de las secuencias genéticas y proteicas que definen la evolución de las especies microbianas—, en esta ocasión del VNO detectado en mosquitos, fochas y caballos. Además, analizaron la patogenicidad de los aislados del virus español en un modelo de ratón. Recordamos que la patogenicidad es la capacidad del virus para producir enfermedad en los huéspedes susceptibles. Encontraron que las seroprevalencias del VNO en los caballos (Figura 2) y en las fochas comunes (Figura 3) mostraron una curva bifásica con el punto de inflexión en 2008 (caballos) y 2010 (fochas).

Figura 2. Seroprevalencia de los anticuerpos contra el VNO en caballos asilvestrados monitorizados en Doñana (Huelva, España) entre 2005 y 2020. Los números sobre las barras indican el tamaño de la muestra. Crédito de la figura: Magallanes S, et al. One Health, 2023.

Figura 3. Seroprevalencia media anual de anticuerpos contra el VNO en fochas comunes muestreadas entre 2003 y 2020. Las barras indican la seroprevalencia por año, el número de individuos analizados cada año se indica encima de las barras. Los inviernos cálidos se asocian a una circulación más intensa del virus del Nilo Occidental en el sur de España. Crédito de la figura: Magallanes S, et al. Emerging Microbes & Infections, 2024
El hecho indica la existencia de dos ondas epidémicas en los animales (epizootias), antes y después de 2008-2010. Los análisis filogenéticos identificaron seis variantes distintas del linaje 1, lo cual significa que ha habido seis introducciones del virus independientes del linaje 1 del VNO en España, a lo que hay que sumar una introducción más del linaje 2 en el noreste español. Por tanto, han ocurrido siete introducciones independientes desde 2007. Los resultados revelan cinco principios de la dinámica seguida por el VNO en España: introducción (7 cepas), adaptación endémica (3), propagación (3), cocirculación (2) y extinción (4).
La importancia del clima.
De mucho interés resulta la comparación estadística de los datos de seroprevalencia con los de las series anuales de las variables climáticas estudiadas (temperatura, pluviometría y otras). Se encontró que los inviernos no fueron tan fríos y que hubo menos precipitaciones distribuidas a lo largo del año. El hecho climatológico favorece la exposición de los animales hospedadores (en este caso, los caballos y las fochas comunes) a los insectos vectores infectados (mosquitos del género Culex y otros) y, por tanto, al flavivirus del Nilo. Por otra parte, los modelos pronósticos predicen que habrá un aumento en la exposición al VNO a lo largo del tiempo.
Resulta muy interesante saber que los autores españoles no encontraron cambios significativos en la patogenicidad (o virulencia) de las cepas españolas del VNO durante los 18 años analizados. Es decir, los brotes más graves (2020 y 2024) no fueron causados por cepas dotadas de mayor virulencia. No es el poder patógeno del microbio lo que provoca el daño epidémico, sino las condiciones ambientales favorables a la existencia, mantenimiento y expansión de los insectos vectores. Y en buena parte está en relación con las actividades humanas (cambios ecoambientales de origen antropogénico).
Los patógenos transmitidos por insectos vectores, como el virus del Nilo occidental, se pueden propagar (se están propagando) a nuevos territorios geográficos de los, hasta hace poco, considerados de clima templado (España como modelo) donde establecerán (ya están estableciendo o se han establecido) sus ciclos biológicos con éxito. Esto ocurre al concurrir las condiciones físicas (ambientales) adecuadas, como el aumento de la temperatura (Figura 4).

Figura 4. Captura de pantalla del vídeo de Met Office que muestra el mapa de las temperaturas en Europa durante la semana 17-23 de julio de 2023. Aquí se muestra el lunes día 17 de julio. Destacan los elevados valores de la península ibérica. Crédito de la figura: Sky News.
Cabe suponer que, en España, los insectos vectores, los animales hospedadores y las introducciones de aves migratorias pueden haber estado operando desde hace años. Los brotes de infección por el VNO parecen haber requerido un aumento de la temperatura debido al cambio climático de origen antropogénico.
No hay dos sin tres.
La teoría de la sartén, según los investigadores españoles, puede aplicarse a otras zonas templadas del mundo, no solo para el VNO, sino para otras enfermedades infecciosas transmitidas por insectos vectores.
En este sentido, más allá del virus del Nilo occidental, pueden servir de ejemplos dos Orthoflavivirus: el Usutu, que infecta pájaros, numerosas aves y algún humano; y el Bagaza, un flavivirus especialista en perdices y faisanes vigente en España y Portugal. Ambos son virus zoonóticos emergentes, transmitidos por mosquitos, como su pariente el VNO (de la misma familia Flaviviridae).
También el Orthonairovirus causante de la fiebre de Crimea-Congo/CC (transmitido por garrapatas del géneroHyalomma). La fiebre de Crimea-Congo es una infección grave que puede acompañarse de elevada morbilidad y mortalidad.
En enero de 2012 (Emerg Infect Dis) se describió la presencia del virus CC (VCC) en garrapatas Hyalomma lusitanicum extraídas de ciervos de la provincia de Cáceres (sierra de san Pedro). Según la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica (RNVE), hasta el 6 de marzo de 2024, se han detectados varios casos humanos de infección por el VCC en España: en total 12 reconocidos oficialmente, uno de ellos en Badajoz (julio del año 2018).
Por otra parte, en un estudio colaborativo genómico (PCR) de 2.053 de garrapatas de tres especies y serológico de 228 personas con riesgo de contagio, publicado en 2017, no encontramos garrapatas infectadas ni evidencia serológica de infección previa en los humanos.
A modo de conclusión.
Virus, mosquitos, garrapatas, aves, mamíferos, humanos, cambio climático… Siempre la misma sinfonía natural que la orquesta del azar interpreta en distintas y variopintas versiones epidemiológicas y clínicas.