Saltar al contenido

Mejor roncada conocida que apnea por estudiar

Prof. Doctor Agustín Muñoz Sanz / Sillón 4 de la Academia. Disciplinas Médicas (Patología Infecciosa).

El ronquido es un sonido ronco o áspero originado al pasar el flujo de aire respiratorio (en espiración) por la garganta durante el sueño. Los tejidos de la orofaringe, relajados y, no pocas veces, con un calibre menor de lo normal vibran y producen el ruido característico tan familiar a millones de personas en todo el mundo. Los cuellos cortos y gruesos, las amígdalas hipertróficas, la inserción baja del paladar y la presencia de retrognatia (posición posterior de la mandíbula en relación con el maxilar superior y la base del cráneo) o micrognatia (mandíbula pequeña) pueden condicionar la apnea obstructiva del sueño (AOS, OSA en inglés) incluso en ausencia de obesidad. 

Roncar es un fenómeno muy común que puede variar en intensidad, desde un sonido suave, apenas perceptible, hasta uno muy fuerte, insoportable, plano y estable o ascendente (in crescendo) con parada brusca (la apnea). El ronquido puede ser ocasional o crónico, habitual, de años. Su importancia varía desde la inocuidad, sin riesgos patológicos asociados y más allá de la molestia propia (sequedad de boca) o ajena (un suplicio), hasta significar en los casos más graves que, subyacente al ruido, existe una apnea del sueño.

La apnea es una pausa o detenimiento parcial o total de la respiración mientras se duerme. Suele ir acompañada de inquietud, interrupción del sueño (una, varias o muchas veces a lo largo de la noche) y, a veces, reflujo gastroesofágico. Como consecuencia de la mala calidad del sueño y con un efecto inmediato suelen aparecer cansancio y somnolencia diurna (de extremo peligro cuando aparece conduciendo vehículos) y pérdida de la capacidad de concentración. A largo plazo, se puede acompañar de alteración del microbioma intestinal o asociar al síndrome metabólico, obesidad y otros procesos crónicos. ¿Roncar es equivalente a tener apnea del sueño? No. Pero ¿puede ser el ronquido un signo de apnea de sueño? Sí.

Figura 1. Infografía sobre la apnea del sueño. Crédito de la figura: AMS, mediante Copilot de Microsoft.

Un artículo para profesionales que pueden leer los legos.

El 18 de agosto de 2025 se publicó un artículo (en inglés) en la revista JAMA of Internal Medicine en el que forma concisa y muy clara analizan la apnea del sueño. Lo resumimos aquí.  

La apnea es un problema que afecta a más de mil millones de personas en el planeta (12,5% de la población mundial), de los cuales casi la mitad (425 millones) sufre la forma grave o muy grave. La gravedad se define por el número total de apneas (A) e hipopneas (H) a lo largo de una hora. Es el índice A/H: apnea leve (índice 5-14), moderada (índice 15-29) y grave (índice A/H igual o superior a 30).

Métodos de cribado.

Se sospecha la existencia de una apnea obstructiva del sueño (AOS) mediante cuestionarios apropiados, muy sensibles, que indagan sobre factores como la existencia de ronquidos, manifestaciones de cansancio, la observación de la apnea por la pareja o familia, el valor elevado de la presión arterial, el índice de masa corporal (IMC o, en inglés, BMI) que informa, con reservas, sobre si hay normopeso, sobrepeso u obesidad, la edad de la persona estudiada, el tamaño del cuello y el sexo (la apnea es tres veces más frecuente en los varones). Los médicos de familia suelen ser los más cercanos a la detección del problema. 

Métodos diagnósticos.

Se diagnostica el problema por la demostración de la existencia de A/H mediante la poligrafía cardiorrespiratoria (en el domicilio del sujeto) en pacientes con alta o baja probabilidad de AOS y la polisomnografía, una técnica que se hace en un laboratorio del sueño (hospital). En el segundo supuesto, el estudio corre a cargo de los especialistas del sueño (habitualmente, neumólogos o especialistas del aparato respiratorio) quienes hacen la monitorización del sueño (además de las variables cardiorrespiratorias de la poligrafia) y la asociación de la calidad del sueño con los eventos respiratorios a las personas con probabilidad intermedia o alta y con poligrafia negativa. Existen protocolos definidos de derivación al especialista desde la medicina primaria y, ya en las consultas adecuadas, se decide si el estudio se hace en el hospital (apneas graves o con factores de riesgo) o a domicilio (apneas leves, y moderadas o graves si el estudio a domicilio no es concluyente).

El tratamiento.

Se sale del objetivo de divulgación de este comentario bloguero analizar las diversas pautas terapéuticas, de diferente aplicación y eficacia. En el artículo citado se describen con más detalle. De forma resumida, las formas de abordar el problema de la AOS tras el diagnóstico son:

  1. Tener hábitos de vida saludable: Se refiere a la dieta hipocalórica si hay sobrepeso u obesidad, a la actividad física habitual (o ejercicio reglado), evitar los tóxicos (tabaco, alcohol, sobre todo el consumo de noche). En la actualidad, los nuevos fármacos para tratar la obesidad (agonistas de los receptores de las incretinas, como semaglutida y tirzepatida) son una opción muy válida como ha demostrado el ensayo SURMONT-OSA con la tirzepatida, que disminuye el peso notablemente y el índice A/H (la gravedad de la AOS). Algunos casos de obesidad mórbida con AOS se benefician (y mucho) de la cirugía bariátrica. Si usted sufre de sobrepeso u obesidad con sospecha de AOS (ronquidos, apneas, somnolencia diurna, menor concentración, cansancio), debe consultar a su médico de familia quien hará el cribado y, si lo considera, canalizará el estudio reglado de la apnea del sueño.
  2. Métodos de presión positiva: Consisten en aplicar un flujo de aire por las vías respiratorias del paciente (Figura 2). Se hace mediante diversos aparatos (de presión fija continua o CPAP, de presión autoajustable o APAP y de presión binivel), con mascarillas nasales, oronasales o almohadillas nasales, cuya eficacia es bastante buena. El gado de tolerancia del artilugio y de adherencia al mismo es fundamental para alcanzar el objetivo terapéutico. El especialista decidirá cuál es el sistema más conveniente para el sujeto con AOS demostrada.
  3. Terapias o postural: La colaboración entre el especialista en AOS y el odontólogo permitirá la implantación de artilugios orales que benefician al paciente (Figura 2). En cuanto a la postural, se trata de adecuar la postura del paciente, mediante un dispositivo, para evitar el decúbito supino (acostado boca arriba, figura 2). El especialista decidirá si este sistema es el más conveniente para el sujeto con AOS demostrada.
  4. Cirugía del sueño: En casos excepcionales, cuando han fracasado otras terapias, se recurrirá a intervenir sobre el nervio hipogloso (estimulación) (Figura 2). El especialista decidirá si este sistema es el más conveniente para el sujeto con AOS demostrada y sin otras opciones eficaces.

Figura 2. Modo de rastreo (Screening), métodos diagnósticos (Diagnotic testing) y pautas terapéuticas (Treatment) de la apnea obstructiva del sueño. Crédito de la figura: Astra A.C., et al. JAMA Intern Med, 2025.

Conclusiones de los autores.

La AOS es prevalente, está infradiagnosticada y se asocia con graves consecuencias para la salud. Los médicos de atención primaria pueden liderar la atención de la AOS, mejorando el diagnóstico, la adherencia al tratamiento y reduciendo la carga de la AOS. Los enfoques diagnósticos pueden adaptarse a las comorbilidades (problemas asociados) y la presentación clínica. El tratamiento debe centrarse en el paciente, sopesando los beneficios y las limitaciones de la PAP, los dispositivos orales, la fisioterapia, la pérdida de peso y la cirugía, según la carga sintomática, el perfil de riesgo y las preferencias del paciente.

Nuestra conclusión.

La buena noticia (con reservas, porque lo malo puede que no sea tan malo): Si usted ronca de forma notable, como certifica saber que se lo dicen los de su entorno —aunque a uno le cueste reconocerlo—, y en especial si lo asegura su pareja de cama o habitación que usa tapones auriculares o se cambia de estancia, usted es un roncador irremediable. Lo cual no significa que sufra de apnea del sueño. Pero piense en ella.

La mala noticia (con reservas, porque lo malo podría ser peor): Si le dicen que hace pausas respiratorias mientras duerme por la noche o en la siesta, pausas más o menos prolongadas (en cuanto a su duración) y más o menos numerosas (en cuanto a la frecuencia), no sobra o, mejor, es necesario que consulte a su médico de familia. Más aún si es usted varón, está pasado de peso, fuma y bebe alcohol. Y, sin ninguna duda, si está cansado de día, se adormila o da cabezadas (la siesta del burro o la canóniga del mediodía) o mientras conduce el coche, o no se concentra. Debe consultar. También aunque su peso y fenotipo sea como el de Julio Iglesias o Brad Pitt. Porque la apnea no es cosa solo de gorditos rechonchos. Hágame caso.


Agradecimiento: El autor expresa su agradecimiento al doctor don José Antonio Gutiérrez Lara, médico especialista de Neumología del Hospital Universitario de Badajoz (SES), por su revisión crítica del artículo y sus acertados comentarios.

Nota: Según la RAE, en el español de México “roncada” es una voz femenina que define el ronquido. El título de este artículo, aunque con cierta vocación paremiológica, no es ningún refrán español conocido (que sepamos), pero puede servir para llamar la atención sobre el hecho de que es preferible roncar, por molesto que sea para el prójimo, sabiendo que no existe apnea del sueño al hecho serio de tener una apnea silente, es decir, sin diagnóstico y tratamiento en el contexto de una AOS. Porque la persona afecta (hombre o mujer, con o sin obesidad) puede enterarse del problema cuando se presente alguna de sus graves consecuencias cardiovasculares. Es decir, tarde o muy tarde. Hágame caso.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *