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Todo cambia.

Las mutaciones del coronavirus pandémico y la adaptación de las vacunas de refuerzo (2020-2025)

Prof. Doctor Agustín Muñoz Sanz / Sillón 4 de la Academia. Disciplinas Médicas (Patología Infecciosa).

Cuando Mercedes Sosa cantó en el Festival de Viña del Mar (Chile), en 1993, la famosa y pegadiza canción sobre el cambio (cuyo autor fue el chileno exiliado en Suecia, Julio Numhauser, 1982), la cantora no estaba refiriéndose a los virus. A pesar de que la aglomeración de personas era un escenario ideal para el contagio de cualquier virus respiratorio. 

Tampoco debía de estar pensando —supongo— en el irremediable paso del tiempo: si los más espabilados de la clase, como Isaac Newton, Albert Einstein, Stephen Hawking, los sabios físicos de la mecánica cuántica, los filósofos del tiempo y otros cerebros lumbreras no han resuelto el asunto, no pidamos lo imposible a un simple mortal de provincias. Dejemos el enigma en que, a lo que parece, el tiempo es una experiencia subjetiva de cada cual. De usted y mía: su lento borreguero Madrid-Extremadura versus mi tren bala japonés existencial. Y, hablando del tiempo: ¿se acuerda alguien de una pandemia histórica que brotó a finales del año 2019 y arrasó el planeta a partir de enero del 2020? 

Digo histórica apoyado en argumentos muy sólidos porque, debido al número brutal de infectados, la cifra de los ingresados en los hospitales y en sus UCIs y a los millones de muertos causados, Covid-19 se ha colocado en la cúspide —Top 5— de la clasificación de las pandemias de la historia, junto a la epidemia de Atenas (siglo V a. C.) y, ya en nuestra Era (Figura 1), la peste bubónica de Justiniano (siglo VI), la peste bubónica (popularmente, la Muerte Negra) que describió Giovanni Boccaccio en su Decamerón (siglo XIV), las sucesivas gripes pandémicas del siglo XX (1918, 1957, 1968) y del XXI (2009) y las epidemias por coronavirus de 2002 (SARS) y 2013 (MERS). Entre otras.

Naturalmente, al citar la pandemia de 2019 me estoy refiriendo a la denominada covid-19 producida por un coronavirus zoonótico (proveniente de animales: murciélagos reservorios y, tal vez, otros mamíferos intermediarios) y bautizado oficialmente como SARS-CoV-2. 

Figura 1. Pandemias históricas. Las 20 pandemias más grandes de nuestra Era (por tanto, no incluye la epidemia de Atenas/Pericles del siglo V a. C.). Están ubicadas por orden cronológico de aparición (izquierda) y por el número aproximado de fallecidos (derecha). Los datos de Covid-19 corresponden al 1 de marzo de 2023. Crédito de las figuras: Nicholas LePan y Harrison Schell. 

Una pandemia todavía no incrustada en la memoria de la humanidad.

Si acaso usted se ha olvidado del asunto, no debería hacerlo. Vamos a refrescarle la memoria, con el máximo respeto y sin ánimo de alarmar, sino de informar. Ya tenemos suficiente incertidumbre con los escándalos políticos, mediáticos y económicos internacionales, nacionales y locales. Pena, impotencia y rabia por los conflictos bélicos de Ucrania y Gaza, entre otras decenas de broncas étnicas, fronterizas o religiosas. Susto por la gripe estacional de cada temporada y siempre al acecho la cual, por culpa de la mutante A(H3N2) o subclado K de moda, parece venir pegando fuerte en la presente temporada 2025-2026: se ha adelantado casi un mes, no parece más grave, pero es más infecciosa y contagia más: cada 100 sujetos con el trancazo contagian a 130-150 personas, frente a los 110-120 de la anterior temporada cuando dominó A(H1N1). 

Súmense a todo lo anterior las otras diversas gripes que habitan más allá de las aves, pues infectan a —y vuelan con— los vertebrados volanderos (gripe aviar) para también aterrizar en los ojos, las ubres, el cerebro, el intestino o los pulmones de los mamíferos marinos (focas, morsas), terrestres (vacas, hurones, visones, cerdos, gatos, perros, osos, zorros) y, de cuando en cuando, en los ojos, las narices, los intestinos, el cerebro o los pulmones de algunos humanos de China, Asia, Europa, Canadá y los Estados Unidos de América del Norte. Una panzootia (animales) con potencial vocación epi-pandémica (humanos).

Pero dejamos ahora las gripes pues hoy toca hablar del coronavirus pandémico resaltando que ya estamos, o vamos a estar, vacunados con la vacuna antigripal de la temporada 2025-2026. Aunque la vacuna antigripal vigente no es la panacea y no evita la infección en el cien por cien de los vacunados, la respuesta inmunológica posvacunal (los anticuerpos desarrollados tras la vacunación) sirve para prevenir los cuadros gripales más graves —más allá del demoledor trancazo— que pueden conducir a la hospitalización y, en algunos casos, a la muerte. Dicho lo anterior, ahora sí, volvamos al coronavirus pandémico polimutante.

De Wuhan a Nueva York: el virus viajero y mutante.

El coronavirus pandémico circulante ahora, cuando 2025 está agonizando, en verdad es un descendiente genético, valga la redundancia, del ya remoto virus original zoonótico surgido en Wuhan (China). Un bicho tan cambiado por las múltiples mutaciones sufridas que parece un virus nuevo, sin serlo: es un coronavirus puro, aunque metamorfoseado o maquillado por la evolución genética. Digno heredero del SARS-CoV-2. 

A efectos de hacernos una idea del virus “ese del que usted me habla”, el virus ancestral (denominado WA1/2020) detectado por primera vez en un mercado de Wuhan hace solo algo más de cinco años ha dado lugar, desde entonces, a 5 cepas y casi 4.000 variantes tras sufrir más de 12.500 mutaciones. La variante más famosa, probablemente, es la denominada Ómicron, a la que hemos dedicado cierta atención en los últimos años (más información sobre esta espectacular variante aquí, aquí, aquí, aquí y aquí).

Como se ha dicho en repetidas ocasiones, Ómicron creó una auténtica saga familiar que parece interminable. Para no enredarnos en siglas y números, los aglomerados en la sopa o gazpacho de variantes, que agobian y confunden incluso al más informado, digamos solo que la variante XBB.1.5, descendiente de una de las primeras versiones de Ómicron (BA.2), ha sido la dominante durante un tiempo en buena parte del planeta. Este privilegio le acarreó convertirse en un objetivo prioritario de estudio por los investigadores y en la diana de las vacunas de refuerzo o recuerdo.

De creyentes, agnósticos y ateos.

Antes de ir al asunto central que justifica este artículo, haremos una acotación necesaria. Usted debe de estar estadísticamente (método casero sin validez científica) en uno de los tres grupos en que se divide (de un modo simplista) la actitud personal frente a las vacunas en general y, más en concreto, frente a la que pretende aminorar los efectos lesivos del coronavirus pandémico: 

1) Los convencidos del valor científico, eficacia preventiva y beneficio individual y social 

2) Los inseguros, inciertos o dudosos 

3) Los negacionistas o antivacunas del selecto club “M’opongo” 

Si pertenece al grupo uno (los convencidos), no necesita muchos argumentos, pero tal vez la lectura del presente artículo le ofrezca alguna información añadida que refuerce su sensata postura y le anime a no cejar en el empeño. Si pertenece al grupo tres (los imposibles “m’oponguistas”), probablemente no haya seguido leyendo hasta aquí; en caso contrario, disfrute de su voluntaria ignorancia. Si, como la gran mayoría de la supuesta curva o campana de Gauss (Figura 2), pertenece usted al grupo de los desorientados y perdidos en la manigua de la incertidumbre, la información que viene a continuación debería servirle para optar por la inteligente decisión de (re)vacunarse con el SARS-CoV-2 (dosis de refuerzo), cualquiera que sea la variante que esté en circulación (no se preocupe por el asunto de las variantes que hay muchos y privilegiados cerebros investigando a favor de su seguridad y la de todos).

Figura 2. Curva o campana de Gauss de distribución normal.

Todo el discurso anterior se debe al propósito de compartir una buena noticia: la eficacia (y buena tolerancia) de la vacuna vigente en la temporada 2025-2026 contra el coronavirus pandémico. No todo lo que ocurre o se dice es malo o peor. Un grupo de investigadores de la Universidad de Emory (EE. UU.) acaba de publicar un interesante artículo en el que demuestran la eficacia, amplitud y duración del efecto protector de una vacuna monovalente contra el SARS-CoV-2, variante Ómicron XBB.1.5. Monovalente significa que solo hay un antígeno de la espiga S (por Spike), el de la variante más frecuente en circulación en un determinado momento. Bivalente es la vacuna que lleva dos antígenos: uno frente a la cepa ancestral de Wuhan o WA1/2020 y otro la espiga de la variante “de moda” (la que está circulando en mayor proporción).

Figura 3. Capacidad y eficacia de infectar células de algunas derivadas de Ómicron. Datos de los EE. UU por Raj Rajnarayanan 9 de enero 2023. Crédito de la figura: modificado de Newtral.

En cuanto a la variante XBB.1.5, la X significa que es un virus recombinante, es decir, una variante del virus surgida como consecuencia del intercambio de genes de dos virus (variantes) diferentes. En la temporada 2023-2024, la variante en circulación que predominaba era Ómicron XBB.1.5 (alias Kraken, en lenguaje coloquial mitológico inventado por el virólogo canadiense Ryan Gregory), la cual desbancó a la variante BQ.1.1 que dominaba en España hasta la llegada de XBB.1.5. El dominio era porque tenía una mayor afinidad a la unión al receptor ACE de las células del aparato respiratorio (Figura 3). Este hecho le permitió ser muy contagiosa y de fácil transmisibilidad. 

La reacción oficial frente a la nueva variante XBB.1.5 fue recomendar e implementar la vacuna de refuerzo bivalente, es decir, con actividad frente a la cepa ancestral del virus (WA1/2020) y la XBB.1.5, siguiendo una publicación en la prestigiosa revista The New England Journal of Medicine del 21 de diciembre de 2022.

En la figura 4 se puede apreciar esta variante, señalada con una flecha roja, en el contexto de la abigarrada nube o sopa de variantes existente el 31 de diciembre de 2023 (hace dos años), según Daniel Focosi.

Figura 4. Sopa o nube de variantes el 31 de diciembre de 2022. La variante XBB.1.5 (alias Kraken), destacada con una flecha roja. Crédito de la figura: Daniel Focosi.

Regreso al futuro (diciembre de 2025).

Como se dijo más arriba, el estudio de Emory (Science and Translational Medicine, 1 de diciembre de 2025) aporta buenas noticias. Sanjeev Kumar y colaboradores, los investigadores de la citada universidad norteamericana, estudiaron a 24 sujetos vacunados con una versión vacunal monovalente conteniendo solo el ARN mensajero (en inglés, mRNA) que codifica la proteína espiga (S) de la variante XBB.1.5 del SARS-CoV-2. Los 24 sujetos inoculados fueron analizados antes de ser vacunados y a los 6 meses después de la vacunación de refuerzo monovalente XBB.1.5. 

Análisis realizados. Estudiaron la respuesta de los anticuerpos de unión (son los que reconocen a los patógenos invasores) y los anticuerpos neutralizantes (son los que impiden o neutralizan la replicación del virus) y los linfocitos B de memoria (son las células que se activan con la llegada natural, por una reinfección, o artificial, por el refuerzo de la vacuna). La dosis de XBB.1.5 mejoró la magnitud (cantidad) y la amplitud (cubre diversas variantes) de la actividad neutralizante de los anticuerpos contra la cepa ancestral del SARS-CoV-2 (WA1/2020), la cepa Ómicron BA.5 y la variante XBB.1.5. 

Vida media de los anticuerpos. La vida media (el periodo en el que al menos el 50 % de los anticuerpos vacunales permanecen detectables) fue de 703 días contra la cepa ancestral WA1/2020) y de 531 días contra la XBB.1.5 (casi tres veces lo logrado con las vacunas bivalentes previas). La unión de los anticuerpos y la capacidad neutralizante fue más duradera que las vacunas ancestrales WA1/2020 (las primeras vacunas usadas) o las bivalentes (las de refuerzo con dos antígenos espiga), como reflejó The New England Journal of Medicine. Pero algunas variantes Ómicron divergentes conservan todavía la capacidad de evadir los anticuerpos neutralizantes. Este inconveniente obliga a reformular periódicamente la vacuna, según sean las variantes en circulación (vigilancia genómica continua).

Conclusión de los autores.

La vacuna monovalente XBB.1.5 representa un avance significativo en la lucha contra la Covid-19, ofreciendo una respuesta inmunitaria más duradera y amplia. No obstante, la evolución constante del virus exige vigilancia y actualización periódica de las vacunas.

La vacuna en España.

El documento ministerial de preguntas y respuestas Vacunación frente a Covid-19 temporada 2025-2026, de fecha 23 de septiembre de 2025, en su apartado 10 dice:

10. ¿QUÉ VACUNAS HABRÁ DISPONIBLES EN ESPAÑA Y EN QUÉ SE DIFERENCIAN LAS VACUNAS QUE SE ADMINISTRARÁN ESTA TEMPORADA DE LAS ANTERIORES? Las vacunas que se utilizarán en esta temporada 2025-2026 se han adaptado para proteger mejor frente a los virus que con más probabilidad circularán. Las nuevas vacunas adaptadas frente a Covid-19 se diferencian de las administradas en la temporada previa en que incluyen antígenos frente a la variante Ómicron LP.8.1 del virus SARS-CoV-2. Así mismo, se puede consultar las diferencias respecto a las temporadas previas en el documento de Recomendaciones de vacunación frente a Covid-19, 2025-2026.

Por si no fuera suficiente.

Una vez más, un excelente estudio publicado en la revista The New England Journal of Medicine el día 29 de octubre de 2025 certifica lo dicho antes. Concluye así: “La evidencia científica revisada por pares respalda la seguridad y eficacia de las vacunas contra la Covid-19, el VSR y la influenza durante la temporada 2025-2026.”

Nuestra conclusión.

En el momento presente, en España no hay una situación epidémica de Covid-19 (en la semana 48/2025, la tasa de incidencia era de 12/100.000, frente a 170/1000 de la gripe), pero el coronavirus pandémico llegó para quedarse. No deja de golpear a individuos particulares y a grupos de riesgo. La infección por el SARS-CoV-2, cualesquiera que sean las variantes en circulación y con independencia de la forma clínica de presentación, no debe ser infravalorada.

La vacunación con las fórmulas adaptadas al periodo temporal analizado y a la situación epidemiológica es muy recomendable (Tabla I y figura 5). Ahora, en Europa, domina la variante LP.8.1). Sobre todo para las personas mayores, incluso sanas (pueden tener inmunosenescencia), quienes sufran de inmunodepresión (por enfermedad o por efecto de alguna medicación), las embarazadas y el personal de los servicios sociales básicos. 

El trabajo de la Universidad de Emory, aunque con pocos sujetos investigados (solo 24) y referido específicamente a la variante XBB.1.5 (ambas limitaciones reconocidas del estudio) es una buena noticia que debe alegrar a todos. Como lo es reafirmar la excelente tolerancia a la vacuna original y sus derivadas de refuerzo (monovalentes o bivalentes). No han provocado efectos adversos nuevos, ni graves. En un estudio francés —con sus limitaciones y criticado en las redes— publicado el 5 de diciembre de 2025 en JAMA Network Open, los investigadores analizaron una cohorte nacional de ¡28 millones! de personas. No encontraron un mayor riesgo de mortalidad por cualquier causa a los 4 años (en sujetos de 18 a 59 años vacunados contra la Covid-19). Este contundente dato respalda la seguridad de las vacunas de ARNm utilizadas hasta ahora.

Tabla 1. Evolución de las vacunas contra la COVID-19 desde 2020 hasta 2025, con las variantes dominantes y las formulaciones correspondientes

AñoVacuna / Formulación
2020Vacunas originales (Pfizer-BioNTech, Moderna) contra la cepa inicial WA1/2020
2021Adaptación para las variantes Alfa y Delta, continuación de WA1/2020
2022Refuerzos bivalentes contra la nueva variante Ómicron
2023Vacuna monovalente XBB.1.5 (más duradera y eficaz). Nota: Variante utilizada en el estudio actual (diciembre 2025) de la Universidad de Emory
2024Actualización frente a la variante en circulación JN.1
2025Vacuna LP.8.1, la usada actualmente en Europa y España

Figura 5. Línea del tiempo de las vacunas contra Covid-19 (2020-2025). Crédito de la figura: AMS, mediante IA Sora (ChatGPT-5).

DECLARACIÓN DE CONFLICTO DE INTERESES.

El autor declara no tener ningún tipo de relación comercial con las empresas que producen, distribuyen o venden vacunas o medicamentos relacionados con la gripe o con Covid-19.

Las opiniones expresadas en este artículo se hacen a título personal, bajo la responsabilidad del autor, y son ajenas a cualquier entidad o institución pública o privada.

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